La literatura como exploración
Louise M. Rosenblatt
Colección Espacios para la Lectura
Fondo de Cultura Económica, México, 2002
Sobre el lugar de la literatura en la educación
“En una era turbulenta, nuestras escuelas y universidades
deben preparar al estudiante para hacer frente a problemas impredecibles
y sin precedentes. Él necesita comprenderse a sí mismo(...)lograr
una filosofía, un centro interior desde el cual pueda ver
en perspectiva la sociedad cambiante que lo rodea”. Así comenzaba
este libro, que se publicó en Estados Unidos en 1938, y
que, a pesar de haber sido galardonado como Libro del Siglo en
Educación, sólo después de 64 años,
fue traducido a nuestra lengua. Rosenblatt, Doctora en Literatura
Comparada de La Sorbona y Profesora Emérita de la Universidad
de Nueva York, donde creó un Doctorado en Enseñanza
de Lectura y Escritura, recibió también el Premio
John Dewey a la Excelencia Educativa y desarrolló, en la
década de los 70, la Teoría Transaccional de la Lectura.
Esta teoría, que examina el acto lector como acontecimiento único,
dado por la reunión de un texto particular con un lector
particular, bajo circunstancias particulares, reemplazó aquellas
concepciones dualistas que consideraban el sentido de la lectura,
bien del lado del texto o bien del lado del lector, para ubicarlo
en esa trans-acción recíproca. “El sentido
no está en el texto solo ni sólo en la mente del
lector, sino en la mezcla continua y recurrente de las contribuciones
de ambos”, afirma Rosenblatt, y nos propone también
deshacernos del dualismo entre lo literario y lo no literario,
señalando que se trata de dos formas de lectura diferentes,
pero no contradictorias, que forman parte de un contínuum
en el que podemos privilegiar una postura más eferente
o más estética. “La mayor parte de nuestras
lecturas ocurren en algún punto a la mitad del contínuum”,
explica Rosenblatt y demuestra cómo en un artículo
político, por ejemplo, hay implícitos temas frente
a los que tenemos fuertes sentimientos. Asimismo, en una obra
literaria, encontraremos aspectos lógicos y fácticos.
Estas consideraciones, que fueron materia de investigación
posterior, ya aparecen esbozadas en la obra que nos ocupa y es
de imaginar lo visionarias que debieron parecer a muchos maestros
de la década de los 40.
En La literatura como exploración, Rosenblatt describe
la experiencia literaria para hacernos caer en cuenta de lo demasiado
modestos y miopes que hemos sido los profesores de literatura,
al privilegiar los aspectos históricos, biográficos
y técnicos de las obras, en lugar de centrarnos en lo que
significa la experiencia de leerlas. “¿Acaso la sustancia
de la literatura no es todo lo que los seres humanos han pensado,
sentido o creado?”, pregunta la autora y demuestra cómo,
queramos o no, el texto literario afecta el sentido que el estudiante
tiene acerca de la personalidad y de la sociedad, contribuyendo
a formar sus imágenes del mundo, de sí mismo y de
la condición humana. Nadie puede contarnos un poema, porque
lo que un poema nos permite es ver, sentir o vivir o vivir a través
de él, afirma Rosenblatt, para explicar lo que significa
la “comprensión” de una obra literaria. “Comprender
implica el pleno impacto de la fuerza sensorial y emocional, así como
también intelectual”. Según la autora, es esa
comprensión la que nos permite ponernos imaginativamente
en el lugar del otro; buscar salidas emocionales y explorar los
rasgos de nuestra común humanidad.
“Los ciudadanos de una democracia requieren la capacidad
de leer en todas las formas: literarias y no literarias. (...)
Escribí este libro porque creo que la literatura ofrece
un medio para desarrollar la capacidad de ponernos en el lugar
de otros, de imaginar las consecuencias humanas de las alternativas
políticas y económicas...” dice Rosenblatt.
Los maestros y todos los que se ocupan de lectura y escritura encontrarán
en este lúcido texto muchas razones para justificar la enorme
diferencia que hay entre enseñar literatura y hacer que
los seres humanos la vivan y la disfruten plenamente.
Esta reseña fue escrita por Yolanda Reyes para la revista
Cambio de Colombia y aparece en este medio
con autorización expresa de la misma.
