El perro de Madlenka
Peter Sís
Barcelona, Lumen, 2002
“En el universo, en un planeta, en un continente, en un
país, en una ciudad, en una manzana de edificios donde todo
el mundo pasea con su perro, vive una niña llamada Madlenka
que tiene muchas ganas de tener un perro”. Así comienza
la historia y podríamos decir que ése es su tema:
una niña que desea un perro y unos padres que se niegan
a complacerla. Sin embargo, una de las señales particulares
de Peter Sís es su engañosa simplicidad.
Este checoeslovaco, con una sólida formación artística,
incursionó en diversos campos de las artes visuales y debido
a una mezcla de talento y azar, descubrió en Estados Unidos
el mundo de la ilustración. Fue enviado a Los Ángeles
por el gobierno de su país para filmar las olimpiadas de
1982 y allí decidió pedir asilo. Gracias a Maurice
Sendak, el coloso de los álbumes infantiles, se conectó con
los ilustradores norteamericanos y se radicó en Nueva York,
donde se convirtió en uno de los autores más premiados
del gremio.
La Gran Manzana es, precisamente, el universo de Madlenka. Mediante
un juego de zoom, Sís recrea el movimiento de la cámara
y construye, a partir de un diálogo entre las palabras indispensables
y la riqueza de las imágenes, una obra llena de puntos de
vista y de perspectivas, que propone infinidad de lecturas. La
manzana de Nueva York en la que vive la protagonista se constituye
en la imagen del mundo. La niña sale a recorrerla llevando,
de una cuerda, a su perro imaginario y se encuentra con sus vecinos
inmigrantes, a quienes ya habíamos conocido en otro libro
titulado Madlenka. Durante el paseo aparecen, de nuevo, Gastón,
el francés; McGregor, el escocés; Eduardo, el latinoamericano,
y otros personajes de diversos lugares, y cada uno evoca los recuerdos
de esos perros, reales o soñados, que pueblan todas las
infancias.
El paseo de Madlenka traza un recorrido por el mundo de la imaginación
y de la diversidad, quizá como homenaje a esa ciudad que
acogió a Sís y que, al igual que su libro, está llena
de historias y sorpresas. En The San Diego Tribune, un crítico
afirmó que pretender captar toda la riqueza de Sís
en una sola lectura equivaldría a ver el Museo Metropolitano
en una tarde. Y es que hay tanto para descubrir en sus obras, que
una vez más se comprueba la hipótesis según
la cual los buenos álbumes infantiles son los museos en
los que niños y adultos podemos vivir la experiencia del
arte, sin salir de casa.
Esta reseña fue escrita por Yolanda Reyes para la revista
Cambio de Colombia y aparece en este medio
con autorización expresa de la misma.
