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Editorial

  A los lectores y escritores…

Este boletín, dedicado a la primera infancia, recoge el trabajo teórico y práctico que realizamos en Espantapájaros para apoyar el desarrollo de los bebés, los niños, las niñas y sus familias en la etapa más fértil de su vida. Durante la primera infancia, que abarca la etapa intrauterina y se extiende hasta los seis años, se construyen las bases emocionales y cognitivas que marcarán la vida de las personas.

Como sabemos que el desarrollo infantil es una tarea de equipo que involucra a niños y adultos, hemos preparado en esta entrega un menú de propuestas para todas las edades. Los adultos podrán leer el artículo Mundos posibles: explorar la fantasía... para inventar la realidad, escrito por Yolanda Reyes. También podrán conocer Las voces de la infancia, un ciclo de  Jornadas con expertos en psiquiatría, psicología, literatura infantil y pedagogía artística, dirigido a todos los que acompañan a crecer a los más pequeños.

Los invitamos a asomarse al Taller de Educación Inicial, una propuesta creativa de “jardín infantil” dirigida a niños y niñas de cero a cuatro años. También encontrarán nuestra lista de libros recomendados para crecer como lectores desde el comienzo de la vida. Y como además pensamos en los niños más grandes, hemos diseñado un nuevo taller de artes plásticas, “A embadurnarse de arte” para explorar las posibilidades creativas, a partir de los seis años. Como ven, hay para todos los gustos. Esperamos que lo disfruten.


Contenido

 

Artículos



Explorar la fantasía… para inventar la realidad

Por: Yolanda Reyes

“Me voy a Espantapájaros a morder niños”, le anunció Elisa, una niña de dos años, a su  asustada mamá. Si ustedes están suponiendo que se trata de una frase inventada para comenzar algún cuento, se equivocan. Elisa es una niña absolutamente real, y la escena sucedió la semana pasada cuando su mamá le estaba preparando la lonchera para regresar al jardín, después de vacaciones. Por supuesto, la madre se quedó preocupadísima y me llamó un par de horas después para preguntarme cómo se estaba portando su hija. Cuando le contesté que muy bien, (que había jugado feliz a las muñecas y a preparar comiditas y a correr con sus amigos) no parecía convencida, y entonces me contó la historia. Ciertamente Elisa había mordido alguna que otra sonrosada y redonda mejilla de sus compañeros cuando era más pequeña –es decir, en el semestre anterior– pero eso ya era cosa del pasado. Ahora usaba su lenguaje cada vez más connotativo, rico y versátil, para entrenarse en “hacer de cuenta”. Si anunció sus intenciones para preocupar a mamá, para expresar la ansiedad del primer día de clases, para ejercer algún control sobre sus instintos, para dar rienda suelta a su imaginación o para todos los fines anteriores, nadie podría asegurarlo con certeza. Pero traigo a colación la anécdota a propósito del tema que hoy nos convoca, como prueba irrefutable de la coexistencia de esos dos planos –fantasía y realidad– en los que nos movemos, sin límites tan definidos ni estrictos, desde la más temprana infancia.

Digamos que por razones de oficio estoy familiarizada, tanto con la literatura como con los niños, y quizás sea el hecho de moverme en esos ámbitos el que me ha vacunado contra la tentación de ser simplemente una “persona sensata”. A pesar de que muchas veces, y por cuestiones de supervivencia adulta, debo tener los pies muy bien puestos sobre la tierra, siento que mi vida sería incompleta –además de estéril y aburridísima– sin esa otra dimensión: la misma que lleva a Elisa a decir aquella frase, o la que lleva a Silvana a decir en tono de burla, cuando le preguntan su edad, “tengo dos años… y miedo…¡buuu!”.

En el fondo, el germen de toda creación humana –y ojo, porque no me refiero sólo a la creación artística– es ese juego, siempre trasgresor, siempre renovado y recién descubierto entre lo real y lo fantástico. Como los niños, cuando preparan comida invisible en tazas diminutas de juguete y se alimentan de esos platos que nosotros no vemos, el mundo y todos sus inventos han sido construidos mediante ese movimiento perpetuo de vaivén entre lo visible y lo invisible; entre lo dado y lo posible. Piensen, por ejemplo, en algo tan habitual y a la vez tan misterioso como Internet. Que nuestros hijos nos digan que estaban hablando con un amigo en Tokio y que los sigamos viendo a nuestro lado, sin moverse de las coordenadas de la casa, parece un acto de magia y sin embargo es parte de su realidad cotidiana, impensable hace unos años. ¿Dónde se hunden los cables invisibles de esa realidad; cómo llegamos a eso; qué otros mundos posibles seguiremos descubriendo? La creatividad humana parece infinita, como el horizonte que se va alejando, a medida que caminamos. Resulta imposible atreverse a predecir cuáles serán los nuevos productos. Lo que sí parece una constante es esa “vuelta de tuerca” que lleva a los seres humanos a enriquecer la realidad con el acicate de la fantasía. Un cuento, una novela, una nave espacial, una sinfonía, un puente colgante sobre el mar, un castillo de arena o una construcción de lego comparten esa arquitectura erigida a medio camino entre lo tangible y lo intangible, entre lo real y lo soñado.

A pesar de que el mundo actual parece movido por semejante aliento fantástico tan cercano al “hacer de cuenta”  infantil, la educación parece no haberse percatado de ello. Sometan, si tienen dudas, los currículos o los  estándares de cualquier área –lenguaje, matemáticas, ciencias–  a una prueba sencilla: valiéndose de un procesador de palabras, pídanle a sus computadoras “buscar palabras” pertenecientes a familias como “inventar”, “crear”, “imaginar”, “transformar”, “jugar”, “fantasía”, “fantástico”, etc, en documentos curriculares. Pueden ir más lejos y valerse de la estadística para contar cuántos “identificar” o “reconocer” hay por cada “inventar” o cuántos “analizar” hay por cada “crear”, y en el ámbito específico de la literatura, cuántos “expresar nuestras ideas” hay por cuántos “sintetizar las ideas de otros”. No es que pretenda negar el aporte de “lo dado” para construir lo “posible” –al contrario, todo el tiempo me he referido a esa tensión permanente entre lo conocido y lo por conocer– pretendo, simplemente, subrayar ese desequilibrio que persiste como leit motiv de la educación y que nos entrena para ser más receptores que productores, más repetidores que transformadores.

Con la ingenuidad todavía decimonónica de que viviremos en un mundo predecible y estático y no en este, en el que los conocimientos se desactualizan con la velocidad con la que se cambia una grabadora por un mp3, nos enseñan a ser más conformistas y menos imaginativos, como si soñar, inventar o crear fueran operaciones mentales reservadas a un puñado de genios sueltos y no necesidades vitales para aportar a la transformación de este mundo cada vez más cambiante y, por desgracia, cada vez más en las manos de unos pocos.

De ahí que la propuesta de enseñar literatura en la escuela, pero no como el ejercicio estéril de leer y subrayar las ideas principales o de identificar las secuencias narrativas o de repetir lo que quiso decir el autor, sino como la posibilidad de explorar mundos posibles tanto fuera, como dentro de nosotros, resulte más urgente en el mundo de hoy. Las posibilidades interpretativas y la gran riqueza emocional y cognitiva que moviliza la ficción proveen el sustrato –como aquellos nutrientes invisibles de las tacitas de muñecas– para que cada ser humano desarrolle desde el comienzo y a lo largo de las distintas etapas de su vida, alternativas ricas y diversas para su  crecimiento continuo como sujeto interpretativo, imaginativo, sensible, crítico y creador: autor y coautor  a la vez, en diálogo permanente con lo dado y con lo que cada persona tiene para decir.             

En ese “tiempo otro”, construido con esas “coordenadas otras” de la ficción, se inaugura el paso a ese lenguaje, también otro, que va más allá de lo fáctico y que es la puerta de entrada a esos reinos invisibles en los que se yerguen el pensamiento y la imaginación humanas. La ficción permite hablar de lo ausente recurriendo a lo presente y nos ayuda a iniciar el contacto con formas discursivas más complejas, distintas a la lengua  de la inmediatez. Para retomar el ejemplo del comienzo, Elisa a sus dos años, ya no tiene que morder a sus amigos. El lenguaje le permite “hacer de cuenta” que morderá; es decir, darle una vuelta de tuerca a sus instintos, gracias al mecanismo simbólico de anunciar en un “registro otro” lo que no hará en el ámbito de lo real. Pero el descubrimiento de ese “registro otro” como posibilidad descifradora, transformadora y catártica, no se da por generación espontánea, sino que requiere de alimento permanente. Y precisamente por ello, necesitamos trabajar deliberadamente esas posibilidades de construcción simbólica que ofrecen la literatura y la expresión artística para el desarrollo de la imaginación infantil.

En las frases de Elisa o en las de Silvana está presente ese juego que da fe de su incipiente contacto con las  coordenadas “otras” de la ficción y que las ha situado ya en el amplio texto de la cultura, para señalarles cómo el lenguaje permite transformar nuestras pulsiones e instintos. Continuar enriqueciendo y alimentando ese desarrollo progresivo del lenguaje –o, mejor, de “los lenguajes”– más allá de lo fáctico, para que emprendan viajes cada vez más alejados del aquí y del ahora y para que se aventuren por lugares y tiempos ignotos, sería el desafío para los educadores, no sólo de estas niñas sino de todos nuestros niños.

O digámoslo con las palabras de Harold Bloom: “Un niño a solas con sus libros es, para mí, la verdadera imagen de una felicidad potencial, de algo que siempre está a punto de ser. Un niño con talento, utilizará una historia o un poema maravillosos para crearse un compañero. Ese amigo invisible no es una fantasmagoría malsana, sino una mente que aprende a ejercitar todas sus facultades. Quizá es también ese momento misterioso en que nace un nuevo poeta, un nuevo narrador”.

“Una mente que aprende a ejercitar todas sus facultades” en el ejercicio de inventar historias y de inventarse a sí mismo”. Tal vez no hay palabras más pertinentes para señalar el lugar de la literatura en la educación. Por eso propongo desarrollar la imaginación y la fantasía, como facultades por excelencia para que todos nuestros niños y niñas comiencen a participar en la tarea colectiva de descifrar, pero también de  reinterpretar y de transformar el mundo. En ese movimiento de vaivén entre lo dado y lo posible podría ubicarse el lugar de la educación.

Taller de Educación inicial


Un proyecto pedagógico para la primera infancia

Por: Yolanda Reyes 

Espantapájaros ofrece a los niños entre 1 y 4 años un lugar para aprender a vivir juntos y disfrutar de su primera experiencia escolar. Partiendo de nuestro trabajo de investigación y práctica en torno a la expresión artística y la literatura, hemos creado un “jardín de infantes” abierto a la creatividad y a las mil posibilidades que ofrecen el arte, los libros, el juego y la cultura para el desarrollo integral de los niños durante la etapa más fértil de su vida.

Nuestros Propósitos

 Aprender a ser y a descubrirse como ser único, valioso e irrepetible.

Cada niño es un ser particular, con características, gustos y necesidades que lo hacen importante. Para favorecer su desarrollo emocional, estimulamos su confianza y su autoestima porque sólo se puede experimentar afecto y respeto por los demás, mediante la experiencia de sentirse amado y valorado.

 

 Aprender a vivir juntos, en un ambiente de confianza, afecto y respeto.

Brindamos a los niños un proceso de socialización agradable, para que establezcan nuevos vínculos con adultos que los cuidan y los quieren y con otros niños de su edad. Así, paulatinamente, ellos mismos van interiorizando normas de convivencia y valores propios de la vida en comunidad, para encarar la tarea de aprender a compartir el mundo con otros seres humanos.

 Crecer como lectores, escritores y sujetos de palabra.

Desarrollamos, a través de los libros, del juego con el lenguaje y del diálogo permanente, todas las oportunidades para expresarse a través del lenguaje verbal: para comunicarse, leer y escribir de múltiples maneras y para fomentar el amor por la lectura desde la más temprana infancia.

 Explorar todos los lenguajes artísticos como alternativas de desarrollo integral.

Ofrecemos una amplia variedad de posibilidades de exploración sensorial y de sensibilización artística, (expresión corporal, música, juego dramático, artes plásticas, cocina, literatura), para desarrollar las posibilidades motrices, perceptivas y creativas de los niños y contribuir a su desarrollo integral.

 Aprender a aprender.

Partimos del asombro y de la curiosidad de los niños para motivar su actitud  investigativa y para que sean ellos mismos quienes construyan el conocimiento, en contextos significativos. No les enseñamos… son ellos quienes aprenden y llegan tan lejos como los llevan sus preguntas y su deseo de saber.

 Hacer equipo con la familia.

Sabemos que las familias son lo más importante para el desarrollo de los niños y por eso trabajamos en equipo, apoyando a los padres en las tareas de la crianza y recibiendo, a la vez, su apoyo para construir un diálogo permanente y compartir entre todos la experiencia de aprender junto a los niños.

Metodología

En Espantapájaros, los niños son el centro del proyecto y son vistos como personas capaces de construir su conocimiento, de proponer soluciones y de resolver problemas. Esto se traduce en un trabajo cotidiano alrededor de juegos, proyectos o de temas de interés escogidos por ellos. Así, el conocimiento se construye en equipo y cobra sentido, al responder a sus verdaderos intereses y preguntas. Nos inspiramos en la metodología del “Taller”, un verdadero laboratorio en el que cada niño tiene la posibilidad de ensayar, “embadurnarse”, explorar y elaborar sus propias hipótesis.

Nuestras "reglas del juego"

 Contamos con un equipo interdisciplinario compuesto por profesionales en psicología y pedagogía, con experiencia en literatura infantil y pedagogía artística, que estudia continuamente.

 Trabajamos con grupos pequeños, para garantizar una atención de calidad a cada uno de nuestros niños y niñas.

 Tenemos Club de Lectura y Club de Música para que sean los niños quienes elijan los libros y los discos que quieren llevar a su casa y para que aprendan a manejar el sistema de préstamo propio de una biblioteca pública.

 Ofrecemos talleres, seminarios y conferencias para adultos. (Padres, maestros y bibliotecarios). Nuestra librería, especializada en literatura infantil, programa horas del cuento y otras actividades culturales para hacer de Espantapájaros un espacio abierto a la cultura. 

 Transporte: Puerta a puerta
     
 Horario:
 lunes a viernes de 8:30 a 12:30 p.m.
     
 Edad:
 desde los 14 meses hasta los 4 años

  Mayores informes:  
      Los padres interesados en conocer este proyecto pueden asistir a
      las reuniones informativas, pidiendo cita previa.
      Las inscripciones están abiertas para el próximo semestre que se
      inicia en enero de 2007.
      Teléfono: 6200754 / 6297828

 

Actividades

¡A embadurnarse de creatividad!

Taller de artes plásticas para niños y niñas, a partir de 6 años.

Atreverse a crear es atreverse a sentir y es atreverse a narrar. Las artes plásticas crean un canal muy especial para conectarse con las emociones y transformarlas en historias que se narran, más con imágenes y formas, que con palabras.
El cuerpo entero se involucra en el proceso creativo: los cinco sentidos hacen parte de las obras y encuentran un espacio para romper esquemas y también para consentir, curar y reír.
Proponemos un espacio para que los niños conozcan el arte: el que ha sido creado por otros y el que cada uno puede crear con sus propias manos. A través de la experimentación con técnicas y materiales distintos, nos dejaremos tocar por la creatividad.

Dirigido por: Juanita Cajiao.
Psicóloga Universidad de los Andes.
Estudios en arte con énfasis en arte-terapia. Academia de Bellas Artes, Bolonia-Italia.

 Horario: todos los jueves.  De 4:30 a 6:30 p.m
      A partir del 2 de noviembre.
     
 Valor: 130.000.oo (cuatro sesiones consecutivas)
      Incluye materiales.

 Información e inscripciones:
      Espantapájaros Taller
      Transversal 19A N° 104A – 60
      Abajo de la Avenida 19
      Teléfono: 6297828 / 2142363 / 6200754
      www.espantapajaros.com
      infotaller@espantapajaros.com
      espantapajaros@etb.net.co
      Bogotá – Colombia
      Cupo limitado.


Las voces de la primera infancia

Jornadas de Espantapájaros.

Dentro del proyecto permanente de formación de adultos de Espantapájaros, presentamos estas Jornadas dirigidas a padres y madres, profesionales de educación inicial y preescolar y a todas las personas que acompañan a crecer a los niños durante la primera etapa de la vida. En esta ocasión convocamos a un grupo de expertos que se dedican a trabajar por la niñez desde diversos campos y disciplinas.

Introducción

La primera infancia, que abarca la etapa intrauterina y se extiende hasta los 6 años, se constituye en un momento crucial del desarrollo y así lo demuestran las investigaciones en campos como las neurociencias, la psicología y la pedagogía. Dado que el desarrollo infantil temprano sí marca una diferencia, es necesario conocer a fondo esta etapa, con el fin de brindar a todos nuestros niños condiciones óptimas para su formación.
En Colombia, la primera infancia está cobrando importancia creciente y así lo demuestran las iniciativas públicas y privadas que llaman la atención sobre la urgencia de invertir en los más pequeños. Estas seis jornadas pretenden dejar una discusión abierta que suscite la reflexión y la creatividad de los adultos, para emprender el desafío inaplazable de brindar las mejores oportunidades a los que  comienzan a crecer.   

Contenido

 Octubre 25:
Construyendo una Política pública para la primera infancia en nuestro país.
Una importante iniciativa de movilización nacional denominada Colombia por la primera infancia, que tiene como propósito hacer visibles a los niños y niñas desde la gestación hasta los 6 años, y construir una política que traza los derroteros de corto mediano y largo plazo para mejorar su calidad de vida.

Por: Tatiana Romero. Psicopedagoga, Master en Ciencias de la Educación de la Universidad de París, profesora universitaria, consultora internacional en temas de educación y primera infancia. Asesora de la Dirección General del ICBF para la puesta en marcha de la Política de Primera Infancia en Colombia.

 Noviembre 1:
El universo de las interacciones tempranas: madre - padre – bebé.
Las interacciones humanas comienzan  antes del nacimiento. En la actualidad sabemos que  la temprana infancia es una etapa privilegiada para  la comunicación de afectos, sentimientos, pensamientos y sueños que alimentan el desarrollo de los niños. El objetivo es profundizar en este universo, en sus teorías actuales y en sus implicaciones.

Por: Germán Casas. Médico psiquiatra, psiquiatra de niños y adolescentes de la Universidad de París – Sud. Profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, Universidad de los Andes y psiquiatra infantil de la Fundación Santa Fe.

 Noviembre 8:
Una concepción sencilla de inteligencia.
Más allá de las definiciones, revisaremos el significado de este polémico concepto y examinaremos sus implicaciones pedagógicas en el campo de la primera infancia.

Por: Francisco Cajiao. Filósofo Universidad Javeriana. Master en Economía de la Universidad de los Andes. Subsecretario de Educación de Bogotá. Miembro permanente de la Academia Colombiana de Pedagogía y Educación. Ha publicado numerosos artículos y libros sobre investigación pedagógica, entre los que figuran Las fronteras de la normalidad, La Piel del Alma, La formación de maestros y su impacto social e Instrumentos para escribir el mundo.

 Noviembre 15:
Los niños y sus familias desde la perspectiva de la crianza.
En la comunicación activa que se establece desde antes del nacimiento, los padres son la primera referencia del mundo y quienes le otorgan significado. A través de la experiencia de trabajo en crianza, exploraremos el mundo de los niños de cero a seis años y veremos cómo asumen los padres la inmensa tarea de aprender a leer su lenguaje.

Por: Cecilia Zuleta. Psicóloga clínica de la Universidad Javeriana. Experta en desarrollo y crianza, con entrenamiento en Touchpoint, en el Children Hospital de Boston. Directora del Taller de Desarrollo Infantil Vueltacanela.

 Noviembre 22:
De cómo la literatura infantil ha reinventado la infancia.
Un recorrido por libros visionarios y polémicos de la literatura infantil que han transformado nuestra visión de la infancia. Exploraremos autores, temas y tendencias para arriesgar algunas preguntas: ¿Qué leen y cómo leen los niños de hoy? ¿Cómo conciben los autores contemporáneos a sus jóvenes lectores? ¿Cuál es la conversación que fluye por debajo de una historia?.

Por: Yolanda Reyes. Licenciada en Ciencias de la Educación con especialización en Literatura. Directora de Espantapájaros Taller. Autora de libros para niños y jóvenes como El terror de sexto B, Una Cama para tres, Los agujeros negros Los años terribles, (Norma). Columnista del diario El Tiempo.

 Noviembre 29:
A embadurnarse de infancia.
Propuestas y alternativas concretas que señalan derroteros de trabajo en campos como la expresión artística, el desarrollo de los lenguajes y la pedagogía infantil, para “aterrizar” los elementos teóricos y las conclusiones de las jornadas al quehacer cotidiano con los niños, las niñas, la familia y los educadores.

Por: Yolanda Reyes y el equipo pedagógico de Espantapájaros.

  Horario: miércoles, de 5 a 7 p.m.
      Del 25 de octubre al 29 de noviembre. 
     
 Inversión:
$300.000.oo pesos.

  Mayores informes:
      Espantapájaros Taller
      Transversal 19A N° 104A – 60
      Abajo de la Avenida 19
      Teléfono: 6297828 / 2142363 / 6200754
      www.espantapajaros.com
      infotaller@espantapajaros.com
      espantapajaros@etb.net.co
      Bogotá – Colombia



 

Libros recomendados

Una lista de libros recomendados para disfrutar en familia

“Lo que definitivamente sella la relación de un pequeño con la lectura es aquello que circula por debajo y que no está escrito en los renglones de un libro: la pareja adulto-niño, amarrada con palabras. La revelación de que ese libro cualquiera –sin páginas o con páginas– es una suerte de encantamiento que logra lo más importante en la infancia: la certeza de que, mientras dure la historia, papá o mamá no se irán.

Papá o mamá volcados, todo voz, rostro y palabra, a la orilla de la cama. De cierta forma, sujetos, en el fluir del lenguaje. Sus ocupaciones adultas y sus prisas cotidianas, de las que nada entiende el niño pero que tan honda inquietud le causan, de repente se postergan. (Que no me pasen llamadas hasta que se acabe el cuento. Que la comida se enfríe o que se caiga el país). Entretanto, Rizos de Oro va corriendo por el bosque o Hansel y Gretel despiertan, en el terror de otro bosque. Y mientras dura la historia, el tiempo se ha detenido como en La bella durmiente. Las ruecas y los relojes y hasta el cochino en el fuego han dejado de dar vueltas. Y ese “Tiempo Otro”, el tiempo de las historias, le ha ganado la batalla al de la vida real.

Yolanda Reyes.
“Dar de leer a los niños”.
Tomado de la revista Piedepágina.


Libros para las manos más pequeñas

Animales bebé (0-18)
Wilson Giral Tibaquirá
Norma

Cinco, Miau
Antonio Rubio
Kalandraka

Los baños, Los sueños, Los números
Anne Gutman y Georg Hallensleben
Juventud

Onga bonga
Carol Thompson
Juventud

Diez patitos de goma
Eric Carle
Kókinos


Libros álbum que cuentan historias, mediante un diálogo entre texto e ilustración.

El jardín de Babaï
Mandana Sadat
Kókinos

El juego de las formas
Anthony Browne
Fondo de Cultura Económica

La araña hacendosa
Eric Karle
Kókinos

La caperucita roja
Perrault
El Eclipse

La princesa dragón
David Wiesner
Juventud

Los conquistadores
David McKee
Kókinos

Manual de monstruos domésticos
Stanislav Marijanovic
Lumen

Sapo y la canción del mirlo
Max Velthuijs
Ekaré  


Libros informativos, para seguir conociendo el mundo.

Colección Descubrimos. Algunos títulos son: Los oficios, Los sentidos, El cuerpo, La comida, Los dinosaurios, Los astros, El agua.
Joan Portel - Susanna Arànega
La Galera

¡Oh, música!
Aliki
Editorial Juventud

Sorpresas de colores
Chuck Murphy
Combel

El misterioso jarrón multiplicador
Masichiro Anno. Ilustrado por Mitsumasa Anno
Fondo de Cultura Económica

Las semillas mágicas
Mitsumasa Anno
Fondo de Cultura Económica

La aventura de navegar
Lawrence Ottenheimer
Asesor técnico: Yves-Marie Maquet
S.M.

Esta lista de nuevas sugerencias fue elaborada por el equipo de Animación a la Lectura de Espantapájaros Taller y La Tienda de Oz en septiembre de 2006.

Lea esta y otras reseñas de libros para todas las edades en nuestro sitio web www.espantapajaros.com


 

¿Comentarios, sugerencias?

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