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En la pasada Feria Internacional del Libro de Corferias, tuvo lugar el lanzamiento de la colección Nidos para la Lectura de Alfaguara – Infantil. Esta colección, dirigida por Yolanda Reyes, recoge algunos de los elementos de la propuesta de animación a la lectura en la primera infancia desarrollada en Espantapájaros Taller.

A continuación, incluimos la presentación de la nueva colección Nidos para la lectura."


En el nacimiento de nidos para la lectura

Presentación de la colección Nidos para la lectura
Por: Yolanda Reyes

“–¿Quisiera usted decirme qué camino debo tomar para salir de aquí?
–Eso depende, en mucho, del lugar  a donde quiera ir –respondió el Gato.
–No me preocupa mayormente el lugar –dijo Alicia.
–En tal caso, poco importa el camino –declaró el Gato.
–Con tal de llegar a alguna parte –añadió Alicia a modo de explicación.
–¡Oh! –dijo el Gato–: puede usted estar segura de llegar, con tal de que camine durante un tiempo bastante largo”.
Lewis Caroll. Alicia en el país de las maravillas.

Hay palabras de los libros que uno va subrayando sin entender bien del todo y que se  quedan incorporadas a la memoria durante muchos, muchos años. Cada uno va apropiándose de las suyas y aunque aparentemente las olvide por el camino, permanecen guardadas en algún recoveco. Recuerdo que subrayé esa conversación entre Alicia y el Gato cuando era una adolescente. Entonces pensaba, con esa suficiencia de la juventud, que se trataba de un diálogo más absurdo incluso que el resto de la historia. ¿Cómo no preocuparse por saber hacia dónde iba uno?, ¿cómo conformarse, simplemente con andar durante un tiempo bastante largo? –me preguntaba en esos días, cuando aún tenía la ilusión de que todo se decidiría pronto y que los caminos serían rectos y que bastaría sólo con decir por aquí o por allá, sin atajos ni matices, ni antesalas… ni mucho menos paciencia?

Pues bien, mientras pensaba cómo presentar la colección se me apareció el consejo del Gato y ya no se quiso ir. Y aunque gasté bastantes horas ahuyentándolo, en busca de palabras más pertinentes para comenzar esta presentación (¿qué diablos hacía ese gato ahí, colado, si ni siquiera Alicia en el país de las maravillas figuraba en el menú de los 15 libros escogidos?), al fin me resigné a dejarlo y poco a poco me fui dando cuenta de que no era tan causal su aparición, como casi nada es casual en esta vida. Y menos que nada lo es este proyecto de Nidos para la Lectura, que hoy sale oficialmente del cascarón.

¿Cuántos años se necesitan para formar un lector, uno solo? ¿Cuántos libros, cuántas palabras, cuántas voces y personas, cuántos encuentros y desencuentros? ¡Cuánta vida y cuántos caminos hemos recorrido nosotros, los que hoy estamos aquí, todos tan diferentes, para hacernos lectores y, tal vez, para hacer de éste un oficio de vida!

¿Cuándo nos hicimos lectores? O quizá valdría decir: ¿cuándo nos hicieron lectores? ¿Quiénes nos hicieron lectores? Y porque no hay momento exacto ni libro definitivo, el absurdo parlamento de Alicia con el Gato me resulta hoy tan revelador: “puede usted estar segura de llegar, con tal de que camine durante un tiempo bastante largo”.

Creo que es una maravillosa admonición para los que compartimos este oficio. Porque enseñar a leer, en el sentido amplio y cabal del término, requiere de mucho tiempo y el tiempo, ya se sabe, es una categoría difícil de alterar a pesar del Concorde o de Internet. Serán gajes del oficio, pero en lectura y en educación no todo es para ya, ni para este cuatrienio o para esta campaña específica, ni mucho menos para esta Feria del Libro. Quizás por eso son tan escasos los proyectos educativos de largo alcance y tan exiguos los presupuestos.

(Alguna vez un alto funcionario me sugirió que con el objeto de reducir costos y mostrar resultados inmediatos, triplicáramos el trabajo o no durmiéramos o madrugáramos más y contratáramos más gente. Le dije, con todo respeto, que para hacer un bebé se necesitaban nueve meses de gestación y que eso no se podía reemplazar por nueve vientres maternos, a razón de un mes cada uno… ¡Obviamente jamás volvieron a contratarme!… )

Para enseñar a leer y eso uno lo aprende, no sólo a defender sino también a disfrutar, se necesita un proceso largo de formación. Por eso no me avergüenzo de haber tomado varios años y muchas horas de encierro pensando en este proyecto que, como ustedes van a ver, no tiene ideas novedosas ni libros de última moda, sino que más bien recoge una experiencia sencilla y una suma de esfuerzos cotidianos que durante “un tiempo bastante largo” –eso sí– venimos haciendo muchas personas, en diversos ámbitos, para formar lectores.

Los conceptos que subyacen a este proyecto editorial de dar de leer a los niños, desde que nacen y nosotros los “leemos”, hasta que se hacen grandes lectores y se encierran en las habitaciones propias que construyen con sus propios libros, son básicamente los mismos que ustedes conocen y con los que trabajan día a día. Por eso tampoco es una casualidad que esta “salida del cascarón” de Nidos haya sido programada  en un día como hoy, cuando se congregan en la Feria del Libro tantas personas del oficio, tan conocidas y tan cercanas.

Porque, además de tiempo, para formar a un lector se necesita un trabajo de equipo y en este salón –tampoco es casualidad– estamos por fin reunidos todos los que formamos lectores: desde mamás y papás y mis colegas de Espantapájaros que trabajan con los más pequeños –y a las que, dicho sea de paso, tantísimo les debe esta colección–  hasta esa enorme red de gente que fomenta la lectura y en la que se tejen los esfuerzos de maestros, bibliotecarios, autores, ilustradores, investigadores y amigos de los libros.

Aunque los verán sintetizados en el folleto que preparó Alfaguara, en términos generales, esos conceptos parten de la idea de que, así como se pueden enseñar fonemas, números y tantas otras cosas, es posible enseñar, vale decir, transmitir el amor por la lectura y que suele ser más sencillo de lo que se supone. Basta con la presencia amorosa de un adulto entrañable que desde muy temprano vincule a la lectura con la vida y que ofrezca buenos libros durante todas las etapas de la formación de un lector. De ahí que la colección sitúe la génesis del placer de leer en el ámbito de la familia y se dirija principalmente a los padres para orientarlos en eso que ya saben hacer, aunque no lo crean: dar palabras y afecto, mientras comparten un libro con sus hijos.
 
Lo que hemos intentado es, simplemente, ofrecer literatura de calidad y seleccionar un menú de autores e ilustradores de hoy y de siempre, de aquí y de más lejos, para proponer desde el comienzo diversas posibilidades de lectura, en una amplia gama de géneros, pues pensamos que cada género aporta distintas posibilidades para la formación de un lector sensible, interpretativo y crítico y porque creemos que la lectura siempre es todo eso, –interpretativa, sensible, crítica– desde la primerísima infancia. Eso implica creer también que no hay un “advenimiento del sentido” a cierta edad, como en mis épocas, cuando a los niños se les atribuía “uso de razón” sólo a los 7 años, pues los lectores desde cero hasta cien, desarrollamos básicamente los mismos procesos y las mismas operaciones, y experimentamos las mismas emociones cuando nos abandonamos a un libro. Quizás el bebé que hinca los dientes en su primer libro o el que le gruñe a los monstruos es tan suspicaz, agudo e interpretativo como el sofisticado lector de una novela de Saramago.

Todos, niños y adultos, nos vamos formando como lectores literarios, leyendo de todo. Por ello, la colección ofrece obras narrativas para explorar diversos mundos e historias; libros álbum para leer la imagen y establecer conversaciones entre la ilustración y el lenguaje verbal; y también ofrece poesía, para experimentar las enormes posibilidades del ritmo, la musicalidad y la connotación, que están presentes en la comunicación humana.
 
Este menú de géneros se ha organizado en tres etapas distintas que se constituyen en grandes hitos en el desarrollo del lector y que no están ligadas a lo estrictamente cronológico, sino a esos grandes saltos que experimentamos en nuestro proceso de formación. Desde el momento en que no leemos sino que “alguien nos lee”,  hasta ese momento en que, después de “leer con otros”, descubrimos el placer de “leer solos”, la colección pretende acompañar al niño y a los adultos que lo guían a conectar la literatura con las preguntas y las emociones que vamos experimentando durante los diversos momentos de la vida.

Así, cruzando la idea de los géneros con la de las etapas, (y cruzando también el ámbito de la realidad con el de los sueños; es decir, con el ámbito de lo posible y de lo bueno y de lo no excesivamente costoso) sugerimos los 15 títulos, 5 por cada franja, que ustedes van a conocer.

Hasta ahí, nada parece muy original. (Y es que en el fondo, ¿quién dijo que había que inventarse de nuevo lo que ha funcionado?). Sin embargo, lo que me enorgullece profundamente y quiero registrar como novedoso es el interés de la editorial Alfaguara por recoger este proyecto que lleva ya bastante tiempo y por sumarse, no con libros sueltos, sino con una filosofía sobre la lectura y con un concepto pedagógico claro, en la apuesta de formar lectores, invitando a la familia a trabajar en equipo con la escuela y apuntalando a esos años cruciales de la primera infancia en los que la lectura encuentra literalmente su nido y en los que se establecen los vínculos más duraderos con las palabras y con los libros. Esa apuesta del sector editorial puede ser un hito interesante en el proceso de aunar esfuerzos para asumir la responsabilidad de formar lectores desde distintos ámbitos, mediante un trabajo en el que participemos todos: editores, autores, ilustradores, especialistas y diseñadores gráficos junto a la familia, la escuela y la biblioteca. Creo que esa novedad sí puede marcar un cambio en el libreto y estimular la creación de nuevas propuestas editoriales.

Porque, es hora de confesarlo, muchas veces le pregunté a Pilar Reyes, la editora, en medio de tantas dudas y  trasnochadas, quién la había mandado meterse en este proyecto, si ya tenía suficiente trabajo y autores de tanto prestigio en otras colecciones… Y la respuesta que siempre me ha dado es la que curiosamente dan tantos editores: que hacer libros para niños es el mayor reto para un editor y la mayor de las escuelas (¡y de las aventuras!). Yo añadiría, y creo que ella está de acuerdo, que se trata también de la mayor de las responsabilidades. Por eso quiero agradecerle, a Pilar y a todo el equipo editorial, el haber convocado a tantos autores, ilustradores y especialistas en torno a esta aventura.  

Ya para cerrar esta conversación entre lectores, quiero sumar a al diálogo de Alicia y el Gato, un fragmento de Harold Bloom que encontré en sus Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades, pues creo que recoge, mejor que todas mis palabras, lo que puede significar dar de leer a un niño:
 
“¿Dónde nos encontramos más cómodos y al mismo tiempo más extraños? Idealmente, con nuestra familia y nuestros amigos, y finalmente, si es posible, con nuestra pareja. Sin embargo hay tantas sombras, tantas dificultades en todo amor humano, que siempre existe algo en nuestro interior que sigue sintiéndose solo. A medida que la inteligencia y la conciencia se desarrollan en nosotros, nos damos cuenta de que lo mejor y lo más antiguo de nosotros es incognoscible para los demás. Yo era un niño muy solitario, a pesar de vivir en un círculo familiar lleno de cariño, y sigo siendo una persona solitaria después de toda una vida de enseñar, releer y escribir. Pero estaría mucho más aislado si no me hubiera alimentado de relatos y poemas, y si ellos no siguieran nutriéndome. Un niño a solas con sus libros es, para mí, la verdadera imagen de una felicidad potencial, de algo que siempre está a punto de ser. Un niño, solitario y con talento, utilizará una historia o un poema maravillosos para crearse un compañero. Ese amigo invisible no es una fantasmagoría malsana, sino una mente que aprende a ejercitar todas sus facultades. Quizá es también ese momento misterioso en que nace un nuevo poeta, un nuevo narrador”.

Como ven, no hay nada demasiado original en esto de la lectura porque tampoco somos muy originales, en el fondo, los seres humanos. Pienso en Oscar Wilde contando cuentos hace más de un siglo a sus hijos Cyril y Vivian con los ojos llenos de lágrimas porque, según él decía, “las cosas bellas siempre hacen llorar”, y pienso también en toda la familia de Brunhoff reunida noche tras noche alrededor de un nuevo episodio del elefantito Babar. (Era la madre quien inventaba las historias y el padre, desde un sanatorio para tuberculosos las ilustraba y las enviaba por correo a la casa y luego esa madre las leía a sus hijos para reemplazar la dolorosa ausencia del padre.)

Y pienso también en esos niños que, sin saber hablar, rugen sus rugidos terribles mientras se embarcan con Max a Donde viven los monstruos, y pienso que, en el fondo, la lectura es un viaje sin ruta fija, un intento por salir de donde uno está y caminar durante bastante tiempo. Y es también esa red de voces que nos va construyendo por dentro y esa conversación permanente y esa maravillosa sucesión de encuentros aparentemente fortuitos como el que hoy nos convoca para celebrar el nacimiento de estos Nidos que hoy salen de su cascarón.
 
Hay mucho para celebrar. Así que por ahora, como dijo Max, “¡que empiece la fiesta monstruo!”

Yolanda Reyes.
Feria Internacional del Libro.
Bogotá, abril 23 de 2005  



Colección nidos para la lectura (Alfaguara-infantil)

Sobre la obra
No importa si los adultos son lectores compulsivos o si poco o nada leen. El hecho es que cuando tienen hijos, se hacen las mismas preguntas: ¿Qué dar de leer a los niños? ¿Cómo volverlos lectores? ¿Con cuál libro comenzar? La nueva colección de libros infantiles Nidos para la lectura, dirigida por Yolanda Reyes, les ofrece a padres y maestros lo más selecto de la  literatura infantil, acompañada por los mejores autores e ilustradores de hoy y de siempre, seleccionados y editados por expertos, que le permitirán inculcar en su hijo o alumno el hábito de la lectura, el amor por los libros y el placer de leer. Nidos para la lectura le ayudará a elegir el libro justo para cada edad, lo guiará a través de todas sus etapas y le dará las claves al adulto para acompañar al niño en este maravilloso proceso de formación como lector.

La colección Nidos para la lectura está dividida en tres franjas identificadas con un color específico y dirigidas a diferentes etapas de la lectura:

Yo no leo, alguien me lee:

Se extiende desde el nacimiento hasta el inicio del proceso de alfabetización. Al leer y descifrar al niño, el adulto le transmite una herencia de afecto y de palabras que será crucial en su desarrollo cognitivo y emocional. El espacio de la lectura será siempre un espacio afectivo, un espacio de amor. En esta franja se encuentran: El libro que canta, vuelto a contar por Yolanda Reyes, con ilustraciones de Cristina López,  Escondidas de Olga Cuéllar, Pastorcita de Rafael Pombo con ilustraciones de Alekos, Donde viven los monstruos de Maurice Sendak y Ahora no, Bernardo de David McKee. 



Yo empiezo a leer con otros:

Por lo general, suele coincidir con el ingreso a la educación formal y con los inicios de la alfabetización. Durante este lento proceso, en el que el niño “aprende a leer”, va logrando una autonomía progresiva. Por ello necesita de la cercanía del adulto mientras adquiere las herramientas necesarias para lanzarse a leer solo. En esta franja se encuentran: ¡Hola!, que me lleva la ola, selección de Sergio Andricaín con ilustraciones de Ana María Londoño, Saltamontes en el camino de Arnold Lobel, Siete cuentos maravillosos, selección y adaptación de Beatriz Helena Robledo con ilustraciones de Clara Inés Ochoa, Los tres bandidos de Tomi Ungerer e Historia de Babar el elefantito de Jean de Brunhoff.  




Yo leo solo:

Durante esta etapa el niño ya domina el código y se aventura por los libros, solo o con sus amigos. Este proceso concluye con el lector autónomo, que no es simplemente quien está alfabetizado, sino el que es capaz de encontrar por sí mismo los libros que su corazón o su deseo de conocimiento le piden. En esta franja se encuentran: El rock de la momia, de Antonio Orlando Rodríguez con ilustraciones de Daniel Rabanal, Muertos de susto, selección y adaptaciones de María Fernanda Paz-Castillo con ilustraciones de María Osorio, El príncipe feliz y otros cuentos de Oscar Wilde con ilustraciones de Pedro Villalba Ospina, Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl con ilustraciones de Quentin Blake y Juan, Julia y Jericó de Christine Nöstlinger. 





Nuevas Voces

 

HANS CHRISTIAN ANDERSEN
Historias que nos descifran:

El pasado 2 de abril fue una día muy especial. A los que todavía se conmueven con las historias de Hans Christian Andersen, les contamos que, en esa fecha, la IBBY (International Board on Books for Young People) celebra todos los años el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil. Sin embargo, este año fue mucho más especial, pues se conmemoraba el bicentenario del nacimiento de este escritor danés, considerado como universal, y por ello, desde todos los rincones del planeta hubo homenajes y relecturas de sus cuentos.

Este autor, originario de Odense, Dinamarca, nació en 1805 en el seno de una familia humilde. Sus innumerables historias de diversos géneros literarios han deleitado a varias generaciones del mundo entero. Son relatos que, lejos de ser fantásticos, se acercan a nuestra realidad, a través de contrastes salpicados de naturaleza humana: la vida y la muerte, la miseria y la ostentación, el destino y la opción, el mundo exterior y el espiritual. Todos ellos componen, de manera armónica, la obra de Andersen que hasta hoy sigue vigente.

Conozca más sobre este autor en:

www.hca2005.com
www.andersen.sdu.dk
www.odmus.dk
www.hadaluna.com/otraspaginas/hcandersen.htm

 

¿Quién dijo que la vida no es como los cuentos de hadas?

Por Martha Iannini y Ana María Zornosa
Maestras e investigadoras de Espantapájaros Taller.

Con motivo del cumpleaños de ANDERSEN, los grandes y los chicos nos reunimos en Espantapájaros Taller para leer sus historias y aquí está lo que escribimos. …

Al leer de nuevo las historias de Andersen, los recuerdos de la niñez se agolpan en nuestro corazón y se reviven cargados de nostalgias. ¡Qué tiempos aquellos de los cuentos de hadas! Tiempos que se quedaron en los bosques encantados, en las princesas felices y en los ogros olvidados. Nos asomábamos a la vida con gran ingenuidad, pero al mismo tiempo, esas historias nos lograban hipnotizar y ahora no estamos tan seguras de que ello se debiera a sus finales felices o a que no tuvieran nada que ver con la realidad… Todo lo contrario: los cuentos de Andersen nos han permitido, de una o de otra manera, aproximarnos a un universo lleno de crudeza, dolor y redención.
¿Será eso lo que nos hace volver una y otra vez a sus historias?

En nuestra experiencia, sentimos que la trascendencia de la obra de este autor danés radica en su genialidad para combinar dos elementos fundamentales en la existencia del hombre: por un lado, la tragedia y el sufrimiento, y por el otro, la fantasía y la magia de lo imaginario. Esos dos elementos, sin lugar a dudas, van acompañados por la visión de Andersen sobre el mundo espiritual y sobre la inmortalidad del alma, siempre cercana a Dios.

Es así, como al releer los cuentos de antaño, descubrimos qué tan “patitos feos” somos en esta vida que no es nada fácil. Descubrir eso a temprana edad es, sin lugar a dudas, un privilegio en el que se nos revela verdaderamente lo esencial, sin adornos ni tapujos. Desde esta mirada, podríamos decir que quienes aseguran que “la vida no es como en los cuentos de hadas”, nunca han leído relatos semejantes y menos, los de este escritor. Porque, ¿quién no ha sentido, como la Sirenita, la agonía y el desprendimiento de sí al tomar decisiones en las que se juega la vida y en las que el rumbo de la propia historia puede cambiar totalmente?
“…Sabía que era aquella la última noche que pasaba al lado de él, por quien abandonó casa y familia, perdió su dulce voz y sufría diariamente penas sin fin, de las que él no tenía la menor idea…”

Si miramos hacia adentro, en algún momento de la vida nos hemos visto como aquel infeliz patito feo que es perseguido y humillado por ser diferente. Eso no es un cuento de hadas; es una realidad que se hace día a día, más palpable en las entrañas del ser humano que se piensa y se ve distinto. … “Tampoco deseaba para él tanta belleza. ¡Feo como era, el pobrecito se hubiera sentido bastante feliz con que los patos lo hubiesen tolerado en su compañía!” 

Sin embargo, la vida también tiene sus recompensas, a pesar de ser feos, distintos, tristes o de retener en la mirada los cristales del miedo y de la perturbación de la oscuridad. Porque el crecimiento de la vida nos abre espacios para recorrerla desde lo que cada uno es, simple y llanamente sin otras pretensiones. Mirándonos en espejos donde nuestra verdad no se desvirtúa, sin ser más de lo que somos ni menos de lo que parecemos. “Espejos en los que los más estupendos paisajes, no parezcan asquerosas espinacas hervidas” .

Este recorrido por algunos cuentos de Andersen nos permite seguir soñando y anhelando otros mundos y otros relatos en los que sigamos siendo niños, al igual que Gerda y Kay, en La reina de la nieve, continuaron tomados de la mano mientras el tiempo los empujaba a crecer. …Y helos allí, ya mayores, pero siempre niños (niños de corazón), en el tibio y delicioso verano de la vida…

En Andersen, lo real sobrepasa lo fantástico. Gracias a él y a nuestros dulces recuerdos de infancia comprobamos que los cuentos de hadas, como buen reflejo de la realidad, nos muestran finales felices y finales dramáticos. El sufrimiento, la plenitud, la pérdida, el encuentro y las decisiones que deben tomar los personajes no son ni claros ni dulces, pero tampoco ni amargos ni duros. Hacen parte de la naturaleza humana, que se debate entre contradicciones, aunque los que las experimentan pertenezcan al mundo de la imaginación

Además de los adultos, los niños del taller Todo… menos libros aburridos, también releyeron y recomendaron sus libros favoritos de Andersen.

María Alejandra Lara, Isabela Uribe y Carlos Roberto Martínez recomiendan, en forma unánime y sin discusión alguna, para grandes y pequeños, El traje nuevo del emperador. Ellos esperan que no se crean todo lo que les digan solamente porque les dicen cosas bonitas.

María Alejandra Lara recomienda:
Para los niños de mi edad les digo que lean  El traje nuevo del emperador porque es muy divertido y además me puso a pensar en eso de ser sincero.
También recomiendo El patito feo que es como si fuera la vida de Andersen.

Carlos Roberto Martínez recomienda:
A mi primo Juan Diego le digo que lea El traje nuevo del emperador, El impávido soldado de plomo y La sopa de cuelgasalchichas: Cómo se hizo la sopa.

Carolina García recomienda:
Hay que leer todos los cuentos de Andersen porque son muy buenos, especialmente El patito feo y se lo recomiendo a mi mejor amiga porque ella piensa que es fea.

Nicolás García sugiere:
A Tomás le recomiendo El impávido soldado de plomo porque a mí me gustó y como somos amigos, a él también le va a gustar.

 


Después de sus recomendaciones, las profesoras del taller los invitamos a completar estas preguntas para  ayudar a los protagonistas de las historias a resolver sus problemas. Fue una conversación motivada por la lectura de los cuentos La princesa y el guisante, El impávido soldado de plomo y El patito feo .




¿Cómo reconocer a una princesa de verdad?

  • Mirándole los zapatos. Si son finos y brillantes, sí es una princesa. Si vive en un castillo con pozo de cocodrilos. Si tiene un hada madrina y si se casó con un príncipe verdadero. (Carlos Roberto Martínez)
  • Si tiene una corona de diamantes. (Mariana García)
  • Si es muy bonita. (Mariana Rey)


     

¿Qué consejos le darías al Soldadito de Plomo y al Patito Feo?

Las siguientes respuestas son una creación colectiva, realizada por los niños del taller, Todo… menos libros aburridos, que ofrecemos los sábados de 10 a.m. a 12 m. para niños entre 4 y 12 años.

Al Patito Feo le diría que:

  • Aprenda a maquillarse.
  • Se consiga una patita fea, así quedan iguales.
  • Mire cual es su mayor cualidad y la ponga a funcionar para que desvíen la mirada de su cara y miren lo bueno que tiene.
  • Compre la lotería y se mande hacer un cambio de imagen y de look.

Al Soldadito de Plomo le diría que:

  • Se conquiste, antes de caer por la ventana, a la princesa.
  • Aprenda a nadar y no vuelva a donde el payaso.
  • Aprenda algunos chistes para distraer al payaso.
  • Recite, al oído de la princesa, poemas de amor y canciones.


    Ver más informacion sobre este sitio y los talleres en www.espantapajaros.com






Actividades



Curso de vacaciones:

De nuevo Espantapájaros, pensando en usted y en sus hijos, ofrece el curso de vacaciones en el que los niños de todas las edades,  podrán leer toneladas de cuentos, viajar por tierras lejanas, experimentar con pócimas, preparar recetas mágicas y divertirse con la fantasía.
Como dice nuestro viejo lema “haremos todo lo que un niño sueña con hacer en vacaciones, mientras allá, a lo lejos, la casa permanece intacta”.
¡Puede inscribir a su hijo desde ahora!.

Horario:
Lunes a viernes de 9:00 a.m a 12:00 m.
Desde el 27 de junio hasta el 29 de julio.
(Puede venir 5 semanas completas o sólo una. Usted decide)
Edades:
De 18 meses a 12 años.
(En diferentes niveles).
Valor:
$105.000.oo por semana.
Si se toma el curso completo de 5 semanas, cuesta $420.000.oo.
Transporte Opcional:
Transporte completo: $40.000.oo por semana.
Medio transporte: $30.000.oo por semana.
En cualquiera de los dos casos, si se toman 5 semanas se paga el valor equivalente a 4.

Información e inscripciones:
Espantapájaros Taller
Transversal 19A N° 104A – 60
Abajo de la Avenida 19
Teléfono: 6297828
Telefax: 6200754
Página web:
www.espantapajaros.com
Dirección de correo:
infotaller@espantapajaros.com
Bogotá – Colombia

Cupo limitado.






Libros recomendados

Nanas para todas las edades


Libro de Nanas.
Selección de Herrín Hidalgo.
Ilustraciones de Noemí Villamuza.
Media Vaca, Valencia, 2004.

 

El libro se abre con una dedicatoria firmada por los editores: “A todos los que duermen. A todos los que no duermen” y cierra sus páginas con un verso de Miguel Hernández: “Florecerán los besos sobre las almohadas”. Entre esas dos invocaciones, nadie podrá esperar otra antología más de tantas que se han hecho para recoger nanas infantiles. Pero además, si a ello se le suman datos como el sello de Media Vaca, la editorial valenciana dirigida por Vicente Ferrer que se ha dedicado a concebir cada libro como una obra de arte en la que se conjugan la calidad literaria y un cuidadoso diseño de todos los detalles, la expectativa sigue en aumento.

Vale la pena avanzar por las páginas iniciales que se ambientan, sin prisa ni economía de papel, con varias ilustraciones en blanco y negro. Según las palabras de la artista española Noemí Villamuza, la noche “se ha inventado para que los ojos puedan descansar de los colores”. En esos preliminares, la atmósfera ya tiene hechizado al lector mucho antes del primer poema que es, nada menos, que las Nanas de la Cebolla. Y así, Miguel Hernández, José Agustín Goytisolo, Gloria Fuertes, Federico García Lorca, Gabriela Mistral y muchos otros autores van uniendo sus voces al conjunto para entregar lo mejor de la herencia poética de nuestra lengua sobre el arte de dormir a los niños… y también a los adultos, incluso a quienes no duermen, pero necesitan el arrullo envolvente de la poesía.

Para dar el toque final al conjunto, la selección de poemas concluye con tres antiguos tesoros. El primero es el texto de de una conferencia sobre el sentido de las nanas populares que leyó García Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid en 1928; el segundo es un extracto de La Voz de los Niños de Gabriel Celaya,  y el tercero es el “Colofón con cara de excusa”,  escrito por Gabriela Mistral en 1945. Con sorprendentes coincidencias, el lector descubrirá cómo esos tres poetas se refieren a la canción de cuna como la más visceral y atávica prueba de que la poesía nace con nuestra llegada al mundo. Según palabras de Gabriela Mistral: “...me duermo todavía sobre un vago soporte materno y con frecuencia paso de una frase rezagada de mi madre o mía, al gran regazo obscuro de la Madre Divina…”

Con la coherencia sin concesiones a la que nos tienen habituados los editores de Media Vaca, esta obra de arte reitera que el lema de la colección es mucho más que un eslogan: “Libros para niños. No sólo para niños”.  Y aunque el precio para Colombia es altísimo, debido a la conversión de Euros a pesos, en este caso se recompensa con creces. 

Yolanda Reyes

 

El juego de las formas.

Anthony Browne.
Fondo de Cultura Económica,
México, 2004.


Como un homenaje a ese día que cambió su vida, cuando Anthony Browne visitó Tate Gallery junto a su familia, y basándose también en su trabajo dentro del proyecto “Caminos Visuales” que desarrolló en 2001 con niños de escuelas marginales londinenses, este libro de Browne es una caja de sorpresas para descubrir las múltiples conversaciones que se dan entre los niños y el arte y para insistir en  las enormes posibilidades de la creatividad infantil. 

 

Casi.

Peter H Reynolds
Serres, Barcelona, 2004.


Retomando la idea desarrollada en El punto, su libro anterior, Reynolds vuelve a plasmar una reflexión sobre el sentido del arte. La historia de un pequeño al que se le burlan porque “no sabe dibujar”, lleva al autor a explorar esa zona intermedia que separa el arte de la realidad para mostrar cómo en ese “casi” reside la búsqueda de la expresión artística. Los niños observarán fascinados los objetos cotidianos y se animarán a pintarlo todo, sin temor a que todo deba quedar “casi” igual. 

Estos libros han sido recomendados por Yolanda Reyes en la página de literatura de la Revista Cambio de Colombia y se publican aquí con la gentil autorización de sus editores.

Lea esta y otras reseñas de libros para todas las edades
en nuestro sitio web
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